lunes, 15 de agosto de 2016

UN CHIN DE AMOR


En el año 2000 se publicó en Estados Unidos Prepucio carmesí , la primera novela del escritor peruano Pedro Granados (Lima, 1955). En ella se nos narraba el periplo académico, amoroso y poético, es decir, la iniciación a la vida, de Juvenal Agüero, peruano errante. A través de un lenguaje cercano a la lírica, con incursiones incluso poéticas, pero que no huye de la picaresca, del humor, ni del lenguaje más descarnado (como se aprecia en el mismo título y en la frase que abre la novela: «Recién me conocés y ya me la querés meter por el orto»), Prepucio carmesí constituyó una muy interesante novela donde se reflexionaba sobre una época y, además de ello, sobre el amor, sobre la vida y sobre la situación del hombre en medio de esta barahúnda. Ahora, Prepucio carmesí se presenta complementada por una breve novela llamada Un chin de amor en un solo volumen con este último título: Un chin de amor . En él se nos presenta a un Juvenal más crecido, cercano a los cincuenta años, más cínico pero también más depurado poéticamente. Publica Editorial San Marcos ( san-marcos@terra.com.pe )


[Un chin de amor (2005) está incluida en Prepucio carmesí y otras novelas cortas (Lima: Tribal, 2012)]


jueves, 28 de abril de 2016

¡Fozi Lady!/ Pedro Granados


Nueva novela breve sobre el poeta César Vallejo, esta vez en Foz do Iguaçu (Paraná, Brasil); y también, paralelamente, sobre Juvenal Agüero.  ¡Fozi Lady! continúa la saga de Prepucio carmesí y otras novelas cortas (Lima: Tribal, 2013).  Hace un par de años fueron publicados unos muy pocos ejemplares de la misma, de modo artesanal (Guardanapo Editores) y en versión bilingüe, traducidos magníficamente al portunhol selvagem por Bruno Melo Martins.  Aquí va el pdf –por gentileza de “Vallejo Sin Fronteras Instituto” (VASINFIN)– con la versión completa en español.

 http://blog.pucp.edu.pe/blog/granadospj/wp-content/uploads/sites/97/2016/04/Fozi_Lady.pdf

domingo, 3 de abril de 2016

POETA SIN ENCHUFE (página de nueva novela corta)



“[Puntualiza Don Emir, amigo fortuito de Ludwing] -¡Záfese de este ambiente!- susurró con dramatismo-. Ahora quien importa es usted. ¡Záfese! -exclamó de pie-. ¡No permita que esta se convierta en la ciudad de sus ruinas!”
Nan Chevalier, El Viaje sin retorno desde un puerto fantasma

De tanto quejarnos del aislamiento de la literatura dominicana en el Universo no se sabe quién envió a Juvenal Agüero, el poeta peruano, a Santo Domingo, por allá por los años 90 del siglo pasado. Agüero se encandiló con la poesía y con la gente dominicana y se jodió para siempre, que está preso por la guardiemón.
No nos queda sino asentir –con un amén– estas palabras de Clodomiro Moquete, director de la siempre interesante –y hoy por hoy también en formato digital– tan dominicana revista Vetas.  Efectivamente, hacia aquellos años, mediados de los 90, y viniendo desde los Estados Unidos donde era un doctorando en literatura, Juvenal rompió el huevo que –desde la cabina climatizada del avión– significaba zambullirse en la temperatura y la arrechura sin límites del aire de Santo Domingo.  Nadie lo había preparado para aquello; ni siquiera la gente dominicana que había conocido en Providence, Rhode Island, donde andaba becado y se ubicaba su, más bien, muy respingada universidad.  Así como no existen católicos en los Estados Unidos porque todos derivan –sobre todo los más entusiastas– en transformarse en doblemente puritanos o protestantes.  Lo mismo ocurre con los latinos, incluso con los de las Antillas (que es decir bastante).  Por sobrevivencia la mayoría se acomoda al nuevo medio; a su modo se aburguesan o guardan ahora su distancia –celosos de su espacio proprio–; aunque esto último no implique el menoscabo de sus bachatas de los fines de semana ni, mucho menos, de sus opíparas e interminables  comidas de todos los días: carnes de todo tipo, sabrosamente sazonadas, acompañadas por varias libras de arroz.  Pero de lo que los dominicanos sí adolecen un tanto, o ven mermadas sus cuotas en los Estados Unidos, es de sus célebres encamadas  y por un quítame estas pajas.  “El Monstruo Verde”, “Los Cocos”, “La Playita”, figuran entre los –entre antiguos y más recientes– innumerables hotelitos para zingar al paso en el centro de Santo Domingo… para no hablar de la Zona Colonial; lugares, digamos, a la mano, no cabañas o mecas distantes.  Andar hoy mismo por las calles populosas de la capital de la República Dominicana, aunque de un modo un tanto disminuido para el nativo (así me lo comunicaron los amigos la última vez que estuve por allí; cosas de que las nativas prefieren cada vez más al foráneo), es como tener que hacer de pulpo y, honrando esta metamorfosis, consecuentemente al palo.  Máximo sí, añadidas a las propias, en estos últimos años se suman las haitianas –o bellezas dominico-haitianas– ubicuas y como siempre maravillosas.

“Poeta sin enchufe”, se suma a las anteriores novelas ya publicas y reunidas en Prepucio carmesí y otras novelas cortas (2013).  En particular, continúa con la cuestión caribeña o dominicana y Juvenal Agüero; de la que, por lo menos Un chin de amor (2005 ), constituye un nítido antecedente.

sábado, 12 de marzo de 2016

(N)húmeros para (des)cifrar un pambiche/ Pedro Delgado Malagón


Húmero (del lat. Humerus): Hueso del brazo, que se articula por uno
de sus extremos con la escápula y por el otro con el cúbito y el radio.
Diccionario de la RAE

Conocí hace poco a Pedro Granados, ensayista, poeta y novelista peruano (Lima, 1955), a quien el Ministerio de Cultura invitó para conducir en Santo Domingo un Taller sobre la gesta poética del gran César Vallejo. Granados es un penetrante exégeta del culto vallejiano, de sus modulaciones sensibles y del registro de un discurso con misteriosos influjos, casi míticos, en el que algunos piensan que “Vallejo no elige sus vocablos”.

Siempre me aproximé al poeta de Los Heraldos Negros bajo las nociones sombrías de José Carlos Mariátegui: “Nostalgia de exilio; nostalgia de ausencia”. Confieso que fue en el libro de Granados (Trilce: húmeros para bailar) donde por primera vez leí una reflexión (cierta, sorprendentemente clara) acerca de la chispa y del humor que subyacen (“…quizá sin que él lo sepa ni lo quiera”, agazapados y en ademán de saltar) en esa oscura melopoeia permutante de la palabra/cadencia que aflora en Trilce.

 http://www.elcaribe.com.do/2016/01/30/humeros-para-descifrar-pambiche



jueves, 3 de marzo de 2016

Trilce: húmeros para bailar at Latin American Book Store

http://www.latinamericanbooks.com/pages/books/51014/pedro-granados/trilce-humeros-para-bailar  

[Literary criticism. Revises standard interpretations of César Vallejo’s avant-garde poetry collection, published in 1922, and landmark of 20th-century Latin American literature. Explores various intertexual, cultural and personal ties that link this work to the Andean mestizo culture of Peru. Annex includes Vallejo’s letters to Luis E. Valcárcel and the text of a collective analysis of “La cólera que quiebra al hombreen niños...”]. - See more at: http://www.latinamericanbooks.com/pages/books/51014/pedro-granados/trilce-humeros-para-bailar#sthash.9Y9A9qA1.dpuf

lunes, 7 de septiembre de 2015