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lunes, 13 de febrero de 2012

Una ola rompe y crea/ Davo Valdés de la Campa


El poeta no es poeta si su poesía se encuentra estática y congelada como los museos. El poeta es un mago. Un ilusionista que se mueve a través de la materia. Se mueve a través de las letras pero sobre todo a través del silencio. Pedro Granados dijo: “Un poeta debe ser eminentemente auténtico” (http://es.wikipedia.org/wiki/Pedro_Granados_Aguero) También afirmó “uno debe ser auténtico y no un pinche imitador” en la presentación de Poesía para teatro (Cuernavaca, Morelos, México: La Cartonera, 2010) en La Casona Spencer. Sus versos quedaron impregnados en las paredes del recinto y su voz grave y potente nos han recordado desde entonces que la poesía es la aventura más grande de nuestra existencia. Es decir, elegir el camino menos transitado. Arriesgarlo todo. Su poesía está viva como una ola que rompe contra las costas de la indiferencia. Sus textos circulan libremente por la internet y su independencia literaria nos comprueba que escribir es posible. Escribir LITERATURA afuera de los grupos y mafias del continente. Sus letras son una perra rabiosa que se niegan a estar inscritas en una “escuela poética”. La poesía es rebeldía. La poesía cabe en todos los espacios incluso en la novela y el cuento porque son lenguaje y eso no se puede matar.

Una ola rompe, cuarta novela breve de Pedro Granados, texto que protagoniza Juvenal Agüero luego de Prepucio carmesí (2000), Un chin de amor (2005) y En tiempo real (2007) explora las posibilidades de los textos enmarañados como una telaraña virtual donde ensayo, poesía, narrativa, prosa epistolar electrónica y entrevista se unen para formar un texto experimental y arriesgado. Las fronteras se borran. La novela es un juego, un espejo, un laberinto. La continuidad y el oxígeno para un personaje que representa al poeta latinoamericano con todas sus fragmentaciones y universalidades. Una ola rompe plantea y aborda la soledad que se vive detrás de un monitor. El proceso creativo en la cotidianidad. El amor como un imposible que se construye a partir de la imaginación y de la idealización de los cuerpos, pero también es una novela que se inscribe dentro de la nueva realidad virtual en donde se hallan las posibilidades modernas de las estructuras literarias y de las relaciones humanas.

Un autor peruano viviendo en Brasil que edita su libro en México en una cartonera naciente y cuyo proceso de edición se ha gestado en Internet aprovechando los nuevos medios de comunicación, ése es Pedro Granados, un autor que también protagoniza su novela, que se esconde, se descubre y se revela; se desnuda, nos miente, nos confiesa, se burla.

Es imposible encasillar Una ola rompe en un formato tradicional. Pedro Granados ha sido un escritor rebelde y su obra ha sido así diferente, no habitual, única. Ésto por supuesto no quiere decir que no sea un ávido lector que asimiló la historia de la Literatura Latinoamericana y que ha permanecido atento a todo lo que ocurre en el mundo. Es un espía, un voyeur de la condición humana. Un ente que navega intermitentemente en el mar de la Internet. Es un escritor que está vivo y vive (que no es lo mismo).

Nos encontramos entonces ante un texto que no es fácil de leer y sin embargo su lenguaje nos resulta sumamente familiar. Es un texto que evoca a los fantasmas de la escritura. Un algo nostálgico inunda sus páginas. Un texto deforme e impredecible como lo es el mar. Es un texto que cuenta pero que también nos muestra lo invisible escondiendo la trama y lo evidente en una urdimbre de momentos y anécdotas. Un texto que resulta una fiesta para el lenguaje. Una celebración de la palabra. Un texto que nos remite al pasado. Ese tiempo pretérito que aún respira entre los acantilados de la existencia. Un texto que nos abandona dejándonos con el deseo de volver a la obra de Pedro Granados que es un futuro que él ha construido y que no existe salvo en la palabra.

Jiutepec, Morelos. 2012


Davo Valdés de la Campa (Cuernavaca, Morelos)
(1988) Escritor morelense. Forma parte del Comité Editorial de la Revista La Piedra. Columnista de La Jornada Morelos, Filmeweb y Habitantes de Moria. Fue beneficiario del Programa de Estímulos para el desarrollo y la creación artística 2009, en la categoría Jóvenes Creadores, en el área de cuento con su proyecto Sopor Aeternus y actualmente en el área de novela con su proyecto Las mariposas. En el 2010 publicó su primer libro de cuentos Relatos de un Mundo Depravado (Ediciones Zetina). Ha publicado en diversos medios escritos y electrónicos nacionales e internacionales.

miércoles, 10 de febrero de 2010

Un chin de amor


Pedro Granados, Un chin de amor (Lima: Editorial San Marcos, 2005) [Incluye Prepucio carmesí (New Jersey: ENE, 2000)]
ISBN: 9972-34-252-2

Puerto Príncipe, 17 de agosto de 2001


Querido hermano Germán:

Desde el lunes 13 estoy en la capital de Haití, Puerto Príncipe, que es como un Tacora sin límites, salvo en los cerros donde mora la gente rica. Todos son negros aquí, y todo es también de este mismo color en la noche porque en las calles no hay luz. Sin embargo, una vez superado el miedo ante tanta oscuridad —la de la gente y la de la ciudad— te das cuenta de que son personas incluso las que viajan amontonadas como papas o gallinas yendo o saliendo del mercado de pulgas que es —hasta la puesta del sol— toda esta agitadísima capital. No te imaginas lo difícil que es hacer cualquier cosa en Haití. Hay muy pocos restaurantes, y los más lujosos parecen pollerías poco concurridas del distrito de La Victoria. No hay taxis. Pero lo peor es que no existe ni recojo de basura ni alcantarillado; la gente camina literalmente sobre la mierda. En fin, todos parecen choros, pero no te roban. En Haiti estoy acompañado de una haitiana bonita que responde al nombre de Elimane. Nos conocimos en la República Dominicana, aunque nos enamoramos en un pasadizo que podría corresponder a cualquiera de un país subdesarrollado. Salvo por un enorme árbol de mango que daba deliciosos frutos y aun más sabrosa sombra. De tanto entrecruzarnos en este pasadizo nos enamoramos. Para solaz nuestro y desagrado de sus padres militantes del fundamentalismo moreno. No te describo a Elimane por tu corazón, ya que me cuentan que lo tienes últimamente un poco delicado. Pero te digo nomás que si a ese culo lo pones a rodar por Lima te aseguro que toda la paisanada se me ataranta, se me atraganta y se me ahoga.

Nada más por ahora mi hermano querido. Pronto regreso a trabajar a Boston.

Juvenal.

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Juvenal Agüero aspiraba parsimoniosamente el perfume de su mujer. Lo interrumpía, encandilándolo más aún, el resplandor que emergía de aquel mar tan moreno.

—¡Qué bonita es la vida, por la crica de la madre!, decía para sus adentros

Recordaba que no esperó a que Isabel se deshiciera de su bien entallado sastre pantalón. Lino azul claro que le ceñia el toto como si éste fuera un bien estudiado mohín, la osada travesura de unos labios ávidos y carnosos. Allí mismo, en el taxi que los conducía al hotel del peruano, palpó concienzudamente ese lino y —en silencio y con todo detalle— le dijo a los ojos muy abiertos de la morena lo que les esperaba a ambos en toda aquella vasta noche.

En tiempo real


En tiempo real (Lima: PTYX, 2007)
ISBN: 9786034509009

“esta breve novela escrita en tiempo real, cómo no, de un sólo disparo, de una sola frase casi, por un tal juvenal agüero, migrante poeta peruano de prepucio carmesí y maestro en literaturas décimononas, y, subrayo, por un tal yo, esta breve novela no vela pues el ensayo, teoría y práctica a un tiempo en escritura, que desde los hermanitos schlegel — não vamos a dizer agora de campos — fuera el sueño más temprano del romanticismo temprano, del Frühromantik, esto es, de casi toda la literatura (moderna), pero que hoy por hoy, de la mano grácil, joven, de agüero, conoce otra vuelta, otra rosa en prosa y otro ver en verso, otra vuelta sin vuelta, enredándose tal aguayo digital en lima, agüero, y ¡arriba agüero!, lo saluda esta frase que, como esa otra novela teórica que es el psicoanálisis, se va de tesis, plaza y desemplaza, romanticismo tan terminable como interminable fuera, como la ciudadanía dada, “nacional”, aún en poesía (peruana), aun en poesía en prosa. En cualquier caso, para decirlo tal vez ya en otra lengua: entre porotos granados y porotos con riendas, páseme esta frase decía mi abuela cocinando en samaypata, y en santiago, de chuco, de cierto, pedro, no me pierdo — tengo para mí que a ustedes, queridos lectores, acaso les sucederá lo mismo”. Andrés Ajens